Los padres no son profesores, su tarea no es enseñar el idioma si no convertirlo en una más de las rutinas diarias del niño.
Acercar el inglés a nuestros hijos y reforzarlo
desde casa puede convertirse en algo divertido y lúdico para todos, sin
que los padres necesiten tiempo extra para ello, ni formación
profesional pedagógica. La clave, según Alexander Sokol está en jugar y
acercar el inglés a las actividades habituales que normalmente hacemos
en casa y hacerlo a través de preguntas abiertas que permitan a los
niños integrar el pensamiento en el proceso de aprendizaje de manera
sencilla y natural. Sokol, un experto educador bilingüe, que ha centrado
su experiencia profesional en la enseñanza de idiomas y el apoyo a
profesores y padres en la aventura del bilingüismo, advierte también del
error de presionar al niño esperando que empiece a hablar de forma
inmediata. Son las conclusiones más destacadas de la j
ornada "La importancia del bilingüismo en edades tempranas" organizada por el British Council School el pasado 8 de junio.
Según explica Alexander Sokol, cuando nos planteamos acercar un
idioma nuevo a nuestros hijos tenemos que tener claro por qué lo
hacernos: porque es nuestra lengua materna, porque vivimos en país donde
se habla un idioma diferente al nuestro, porque creemos que es un
idioma importante que les abrirá muchas puertas en el futuro. Estas son
las principales razones pero puede haber más. Lo importante es conocer
nuestros motivos para enfrentarnos al aprendizaje de una manera o de
otra. Y cuando ya sabemos el por qué, hay que saber el cómo y para ello
hay que tener en cuenta otras tres consideraciones: la edad del niño,
nuestro nivel del idioma y el contexto en el que queremos utilizar esa
nueva lengua. "Todo es válido si funciona en nuestra familia, y si se
hace de forma natural", resume Sokol. Y recomienda a los padres no
obsesionarse con la idea de enseñarles a sus hijos, porque su tarea es
menos académica y más lúdica, pensada para despertar en los pequeños una
actitud positiva hacia el idioma, que después puede ser reforzada
académicamente en el colegio, o con un profesor particular.
Actualmente hay familias muy diferentes y en cada caso el enfoque
debe ser el apropiado. No es lo mismo, una familia bilingüe o
multilingüe (con progenitores que tengan diferentes lenguas maternas),
que familias monolingües que vivan fuera de su país de origen donde se
hable otro idioma, o familias monolingües que vivan en su propio país.
En los dos primeros casos, el aprendizaje de nuevos idiomas será mucho
más fácil para los niños porque la influencia del nuevo idioma será más
fuerte.
Pero en el caso de una
familia monolingüe española,
que viva en España y quiera ayudar a sus hijos con el inglés,
seguramente las dificultades son mayores, y podemos incurrir en algunos
errores habituales contra los que nos advierte Sokol. Lo primero es que
aprender una lengua no es aprender palabras. Mejor que señalar al niño
algo y decirle como se dice en ingles, es preferible hacer pequeñas
frases, aunque sean sencillas. Los niños tampoco entenderán por qué su
padre o su madre, de repente decide que quiere hablar con ellos en
inglés cuando nunca antes lo ha hecho. Lo encontrará raro, y
probablemente se negará. Antes de llegar a este paso es mejor ir
introduciendo poco a poco la nueva lengua. Por ejemplo, con canciones,
dibujos animados en inglés, cuentos en ingles, juegos en el ordenador.
Además, apunta, los padres no deben apurarse si su pronunciación o su
nivel no es el óptimo, siempre que les permita jugar y comunicarse con
sus hijos de forma natural.
Las correcciones explícitas también pueden provocar el rechazo o la
timidez en los niños. Antes que corregir, asegura Sokol, es mejor
repetir la frase que ha dicho el niño pero con la palabra o la gramática
corregida. El niño lo va a oír en su forma correcta, y lo irá
asimilando con naturalidad, como lo hace cuando empieza a hablar su
lengua materna. Sokol también recomienda evitar traducir, y nos invita a
probar otras formas, como explicarlo con otras palabras, "porque
traducir a otro idioma lo que acabamos de decir no es algo natural en la
comunicación, la rompe, por eso debemos evitarlo".
Otro error común en los padres, apunta Sokol, es la impaciencia o
expectativas demasiado ambiciosas. "Los niños necesitan un tiempo antes
de empezar a hablar un nuevo idioma, porque primero aprenden a
comprenderlo y sólo después empiezan a hablar". Hay que ir despacio,
darles su tiempo e introducir el inglés a través de sus juegos
favoritos, con los personajes de dibujos animados que más les gustan o
sus aficiones. A veces, añade Sokol, "creemos que vamos a encontrar la
varita mágica en forma de app para una tablet o para el ordenador, pero
no existe la maravillosa aplicación que lo va a hacer todo. No nos damos
cuenta pero tenemos recursos y herramientas suficientes a nuestro
alrededor que nos sirven para jugar y para que nuestros hijos aprendan".
Pero por encima de todo, insiste Sokol, el principal error que
cometen los padres es intentar enseñar el idioma en lugar de convertirlo
en una más de las rutinas diarias del niño. Si queremos enseñarle,
mejor contratamos un profesor, el papel del padre es acercar e
introducir el nuevo idioma en sus vidas de forma natural y sencilla.
7 NORMAS BÁSICAS PARA RECORDAR
- Frases mejor que palabras
- Traducir sin traducir
- Ser paciente y no esperar demasiado
- Correcciones sutiles
- Aprovechar los momentos en los que hace lo que más le gusta
- Darles tiempo para que empiecen a hablar
- Los recuros más eficientes están su entorno y en sus juguetes
La mejor manera de introducir el inglés o cualquier idioma nuevo a
los niños es, según Sokol, jugar. No hay juegos específicos. Todo vale
aquí: dibujos, cuentos, construcciones, objetos, juegos de movimiento,
porque en todos se pueden utilizar las denominadas preguntas abiertas.
Es decir, preguntas que las que son posibles múltiples respuestas y no
sabes cuál va a dar el niño. Esto les da margen para pensar y elegir, y
sirve, en definitiva "para integrar el pensamiento en el aprendizaje".
Muchas de estas claves y ejemplos están recogidas en su reciente proyecto "Parents As Successful teacher
s (PASS –
www.ta-parents.eu)"
en el que ofrece material de apoyo para padres que desean llevar un
nuevo idioma a sus hijos junto con el desarrollo de sus habilidades de
pensamiento.
(BRITISH COUNCIL'S ARTICLE:
see it here )